ALMA
LIBRE.
¿Cuándo aprendemos a querer?... ¿Cuándo aprendemos a amar?...
Siempre me he preguntado si estoy en lo correcto o por el contrario soy yo
quien siempre está en el error, hasta hoy siempre supuse que estaba en la
perfecta dirección y que mi manera de amar era infalible, que era la precisa y
que no manejaba ningún margen para la equivocación. Y a través del tiempo a tu
lado me doy cuenta que jamás tuve la razón, por el contrario cometí el mismo
error una y otra vez… Primero te imaginé, hice de ti una maravilla sin detalles, luego
te agregué una virtud tras otra, te convertí en el mejor amor del mundo, para
que a los ojos de los demás fueses la manera perfecta de amar.

Al final de la búsqueda me di cuenta de que cada quien es
diferente para amar, que los amores pueden ser de mil maneras, que hay quien
encuentra en lo simple la felicidad, hay quien no necesita de nada más que su
sonrisa, hay quien viene con todos los defectos del mundo pero con una sola
virtud, esa virtud que lo cambia todo y que nos atrapan para toda la vida. En
estos días alguien me comentaba sobre aquellas almas libres que son
inatrapables, como si nacieran para vivir toda la vida a la carrera de escapar
del amor, te puedo asegurar que esas almas son las primeras que están
encadenadas a querer una vida compartida al pie de una historia que sea para
siempre.
Las almas libres son todas aquellas que no conocen de límites
para amar a alguien, para sentir pasión por lo que hacen o para saber que el
tiempo es corto y que la vida son solo un par de días, pero si… definitivamente
almas a la par del viento, de bailar al ritmo del corazón , de no escuchar
advertencias ni consejos para enamorarse, un alma libre es tan competente para
amar como para sufrir por ello…
Conozco almas libres que no han conocido más que un solo
amor, conozco aquellas que lloran y sufren cada vez que se tienen que marchar
del lado de ese alguien especial, se de almas libres que utilizan sus sueños
para vivir y aquellas que se sienten presas solo cuando no las dejas soñar.

Solo aquel que puede amar sin preguntar, quien te puede
llevar de la mano a soñar juntos, quien sabe cuánto te gusta esa canción, quien
tiene la palabra precisa para el momento justo, aquel que sabe de tus
angustias, de tu mal humor, quien comparte aún más tus caídas que tus victorias,
el alma es libre solo cuando encuentra un solo sitio donde estar, de resto yo
diría que más bien es un alma errante…
Reconoce
el alma libre cuando veas que o tiene tiempo para sí mismo pero que se vuelca a
vivir para otra persona, cuando veas que puede seguir adelante sin ayuda de
nadie, cuando por las mañanas te despierte, cuando escuches su voz a diario,
cuando sepas que lo que hace lo está haciendo es por ti…
….Estoy
seguro de que va mi alma… y la tuya?
Cariños
Luis.